De una manera extraña y formidable, los ciudadanos del Japón admiraban y respetaban profundamente a una estirpe guerrera, la razón era que el Samurai era una persona no solo educada, sino además culta, intensamente disciplinado y un guerrero como pocos ha dado la historia de la humanidad.

Eso provocó que cada uno de los ciudadanos, movidos por esa admiración y respeto, trataran de imitar y seguir los mismos cánones del guerrero (BUSHIDO) que a la vez se transmitió de generación en generación.

 

De esta manera, que propicio un país tremendamente progresivo y disciplinado, respetuoso de sus conciudadanos, de la naturaleza, y lo llevo a ser el país más rico y avanzado del mundo a pesar de toda la escases natural que lo limitaban.

El Bushido es la indicación de la estirpe filosófica y cívica del Japón, que con el tiempo influenciaría a otros países, de tal suerte, que solo las empresas que siguen los conceptos productivos japoneses son efectivamente competitivas.